Te deseo una vida simple, te deseo el tiempo y el interés por ser mejor, por tu educación, y sobre todo por tu experiencia de vida y el aprendizaje que viene con ella. Te deseo la sabiduría de los ancianos, la inocencia de los niños, y la agilidad mental de un adolescente.
Te deseo que te levantes todas las mañanas y te dirijas a tu trabajo con entusiasmo y verás que estar ahí es una diversión para ti, te deseo una vida con sentido, donde disfrutes el valor de las cosas y el esfuerzo que hiciste por tenerlas, pero nunca que compitas con tu vecino por tener igual o más que lo que él tiene, porque tu vida perderá sentido y dejarás de amar lo que haces y lo que tienes.
Te deseo placeres simples, la exquisitez de la naturaleza, el calor del sol en tu piel, el viento de una tarde de otoño, una buena partida de ajedrez, un domingo por la tarde jugando al Wii con los niños, una conversación, un paseo en bicicleta, una sesión de videos en YouTube, una tarde de películas en casa, el paseo al parque con tu perro, la caricatura de la infancia, una sonrisa inesperada.
Te deseo el placer de una buena lectura, el aroma del café en la madrugada, el buen sexo con tu pareja, las caricias y los besos al final del día, los abrazos que quitan los miedos y colocan cada hueso de vuelta a donde sea que deban estar, memoria selectiva para recordar solo lo bueno, prudencia lógica para no arruinar tu presente y optimismo desafiante para el futuro.
La felicidad viene en un paquetito simple. Que tu vida esté llena de decisiones simples y profundas, de momentos inolvidables, de experiencias únicas, de detalles mínimos y de desapegos.
¡Te deseo lo suficiente!
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