Ultra Pirineu

Bagà, Catalunya. Ultra Pirineu 2017

Time to play

Nosotros los populares… Mas allá de los élites, ¡nosotros somos los que hacemos que esto sea lo que es! 

Nos recibiría la lluvia y el frío, los pronósticos no terminaban de ser consistentes, la organización había anticipado que daría una alerta final para las 18:00h sobre cual sería el uso obligatorio del equipo necesario para el desarrollo de la carrera. Lo cierto es que después de la gran faena para poder llegar en tiempo, y estoy seguro más por agotamiento que por indiferencia, en este momento, el clima parecía ser lo menos importante; claro, no era ignorar lo fundamental de las condiciones con las cuales íbamos a largar, sino más bien lograr no distraer la mente con lo inevitable. 

Luego de un breve recorrido por el pueblo bajo la lluvia, la recogida de dorsal, revisión de material obligatorio, entrega del “drop bag” (término que siempre me ha gustado más utilizar, cada organización suele darle un nombre distinto, esta vez era «bosses de vida» -bolsa de vida- ) hicimos un breve reconocimiento del lugar de salida, y ya con la mente en el día siguiente, nos retiramos a descansar.

Cenamos en una pizzería local, justo del otro lado de la calle a nuestro hotel donde solo se hablaba catalán, pero la pizza es tan universal como el amor así que no tuvimos problema con eso (el catalán en términos generales es fácil, más cuando entre todos sumábamos destreza en más de seis idiomas distintos) La víspera en estas magnitudes, al menos para mí, suele venir acompañada de mucho silencio principalmente interno, ya en la habitación del hotel, revisaba una y otra vez todo, preparé a detalle mi mochila,  -finalmente Richie avisaba de la reglamentación por el pronóstico del clima-  ejecutaba todo mi protocolo de preparación a detalle, equipo obligatorio, ropa térmica, ropa impermeable, frontal, sistema de hidratación, alimentación, colocar el chip a la mochila y el dorsal al cinto que llevaría con este. Richie se acercó a preguntar cuál era la estrategia, a lo cual no supe realmente que contestar, no sé si por no causarle un estrés innecesario, pero al final no pude más que ser honesto y decir que no había plan, lo cierto es que el plan nunca se cumple en las carreras de montaña, hay que estar preparados para todo y sobre todo para lo desconocido, incluso correr bajo la incertidumbre, es parte de lo que hace maravilloso estar allá afuera en la montaña corriendo. Sin embargo para mí, luego de la pequeña lesión tres semanas antes en Mont Blanc, mi plan era no lastimarme más y si todo iba bien poder terminar, no podía subir mucho el estándar esta vez, venía de un abandono por lesión, y entre mi recuperación y volver a entrenar pasó tiempo vital que me permitiera llegar con suficiente confianza, esta vez no lo era así -en lo absoluto-. Lo que sí podía garantizar era ¡la diversión! 

Me fue dificil conciliar el sueño, y como siempre cuando ya estas en la mejor etapa del sueño profundo, y tu cerebro se encuentra procesando información, consolidando memoria, un sueño MOR sublime, ¡catatonía perfecta! Irrumpe el despertador y sabes que no puedes “snoozear,» llegó el momento. Me senté en la cama somnoliento por supuesto, volteé a verla recostada en la cama, pensé en mi vida, en mis amigos, en lo que nos había llevado hasta aquí, me di un alirón personal y me levanté a por todas, en pocos minutos estaba listo, bajamos al lobby y poco a poco fueron apareciendo todos, el frío helaba cada parte descubierta de mi cuerpo, no me gustaba, pero trataba de conciliar con esas sensaciones, al final me fue inevitable ponerme un rompe vientos y asimilar la ligera llovizna que caía en el pueblo. Llegar a Bagà nos tomaría menos de una hora, llegar a estos pueblos de los Pirineos, es muy pintoresco, más cuando todo el pueblo vive y es parte de la fiesta del Trail Mundial, se siente en cada esquina del lugar, estacionamos casi en las afueras del pueblo, tanto para facilitar la salida del Crew a los puestos de avituallamiento, como por la poca disponibilidad de estacionamiento, todo estaba cooptado -palabra de moda en Guatemala-   Caminamos a un ritmo no muy acelerado por el camellón central de la avenida, acompasados con la lluvia y el andar de cientos de corredores que al igual que nosotros  iban llegando, el ambiente era perfecto, se conjugaban las luces amarillas del pueblo con la arquitectura precisa, rodeados de balcones floreados y la Estelada blava en la mayoría de ellos, que en esta época a cobrado especial fuerza cuando se acerca el referéndum a favor de la independencia de Catalunya, el ambiente era una fiesta, emociones a flor de piel, saludos, sonrisas, bromas, arengas, la organización a todo pulmón anunciaba los nombres de los élites que iban llegando a la línea de salida, mientras nosotros los populares tomábamos lugar en nuestro respectivo cajón de salida, el verde; la pequeña plaza que albergaba la salida de la Ultra Pirineu, estaba rodeada de un portal repleto de gente, y una pared trasera tal vez, de donde habían balcones con personas dando vítores a todos los que nos disponíamos a largar. 

Faltaba poco, el soundtrack de Ultra Pirineu es la versión de James Hornes utilizado en la película El último de los Mohicanos, y con éste empezó la cuenta regresiva… eran las 7:00h y largábamos hacia los Pirineos, el inicio fue lento, atravesar el pueblo buscando la salida hacia las montañas era un embudo difícil de adelantar y tocó ir de a poco, hasta liberarse el bloque de corredores e ir acelerando, tomamos el primer ascenso hacia Rebost aproximadamente 7kms de ascenso que podrían agotar cualquier ánimo, durante esta ruta inicial fuimos marcando el ritmo de carrera deseado, sin embargo, no contaba con el deseo inaguantable de un pipí que me separaría de Diego y Richie, aprovechando una curva con un plano al costado, me separé del grupo, mientras de re-ojo veía cientos de corredores pasarme, me temía lo peor, y supuse que no lograría volver a verlos, fue entonces que me concentré en mi carrera al máximo, quería disfrutarla todo lo que me fuera posible y tal vez desde ese momento pensé que dejaría de ser un lastre para aquellos, ya que no me sentía del todo seguro con mi tobillo a medio gas; ascender este tramo se dificultaba, tanto por el tráfico de corredores, como por los espacios donde el sendero parecía desaparecer y si alzabas la vista era como ver un rebaño de cabras subiendo una montaña de roca sólida, un terreno sumamente técnico y empinado que dejaba poco o nada de espacio por donde llegar a la cima, un ascenso muy agresivo, con mucha facilidad para resbalar y poco o nada de donde asirse, hubo algunos tramos donde aprovechaba a adelantar, siguiendo a otros corredores que abrían paso y dejar este tráfico de gente, recuerdo bien un claro donde la línea permitía avanzar y lograr ganar terreno, sin embargo a pesar de todo, sentía que no avanzaba lo suficiente, aunque sin percatarme, en realidad estaba avanzando más de lo que pensaba, cuando asomaba un camino ancho donde claramente el amanecer permitía en su esplendor ver la magnificente naturaleza que nos rodeaba, los picos de los Pirineos empezaban a asomar, una densa niebla cubría el valle, era por mucho difícil no detenerse a contemplar el paisaje, llegado este tramo de carrera, me ví a mi mismo impaciente, por ratos exasperado, por momentos me preocupe, escuchaba a mi espalda el golpe sonoro contra el piso de unos poles de aluminio y un jadeo muy fuerte, por supuesto al voltear la siguiente persona detrás mío venía al menos unos 10 metros atrás, pero el eco en la montaña me hacía creer que venía justo a la par mía; a este punto y con el camino ancho apresuré el paso, hasta escuchar el resonar de los cencerros y las arengas a lo que sería el cruce de un camino donde se congregaron varias personas para animarnos en el ascenso, (cabe mencionar de paso, que así lo fue durante toda la carrera, encontrábamos de a poco personas con cencerros, animando a todos, algunos nos llamaban por nuestro nombre cuando lograban leerlo en el dorsal) Anims! Anims! Allez! Allez! 

Pronto estaría llegando al puesto donde no quise tomar mucho tiempo, apresuré a sacar mi vaso, “refilear” mis pachones con agua, un poco de fruta y continué, en ese momento y en realidad desde hace mucho he tratado de optimizar mi tiempo en los puestos de avituallamiento y control para no tomar más que el tiempo necesario, comer lo indispensable y seguir; sabía que el siguiente ascenso era el más fuerte o al menos esa era la percepción general y el vox populi de los corredores, lo que era cierto es que era el punto más alto de toda la carrera, llegar al Niu d’ Agui en este puesto sabía que encontraría asistencia, y además de la mejor vista de los Pirineos, el punto donde todo empieza a cobrar un sentido distinto… 

En mi cabeza resonaba una breve estrofa de una canción que habíamos escuchado por azar en el camino de Berlin a München cuando me tocó manejar por siete horas para que pudiéramos coger el avión hacia Barcelona cuando cancelaron nuestro vuelo a última hora, no tenía en lo absoluto nada que ver con lo que estaba haciendo, pero me sirvió como buen distractor mientras me encontraba montaña arriba, y parecía interminable, podía ver en el horizonte la fila india formada por todos los corredores ascendiendo por una vereda simple, muy empinada y un pico que parecía nunca acabar, el sol bañaba la pradera y el verde de la montaña era perfecto, resplandecía como respondiéndole con gratitud al sol, las nubes se movían lentamente entre las montañas de roca pura, la inmensidad de este lugar era imposible de abrazar con una mirada, ¡estaba pleno! pasaban por mi cabeza varias cosas, saberme pleno y disfrutando, muy pronto en menos de lo que pensaba y sin darme cuenta estaría hasta arriba, como irían Diego y Richie, esperando que entre esa fila de corredores que veía frente a mi, fueran ellos llegando a Niu. 

Cuando me acercaba al pico, empecé a ver, mucha gente apoyando a sus corredores, cámaras, fotos, banderas, un apoyo abrumador, anunciando el fin de la parte “más difícil” saliendo de la cordillera un tramo de roca pura, blanca, y en el horizonte el refugio de Niu, a mi costado derecho el cable del teleférico; aceleré el paso, y de pronto escuche gritar mi nombre, aunque en este punto la asistencia externa no estaba permitida, ahí estaba el Crew completo apoyando y esperando, determinado a llegar al refugio y poder comer algo y recargar agua, avance, mientras preguntaba como iba Diego y Richie, y supe en ese momento que venían aproximadamente 10 minutos atrás de acuerdo al registro del puesto de control, de alguna forma en el ascenso los pase inadvertido creyendo que iban adelante mío, enfilé al puesto a recargar agua, tome unas naranjas y dátiles, que estaban empezando a convertirse en el suministro principal para mi cuerpo, junto por supuesto a la bebida de los dioses, la cual sin falta tomé y me dispuse a seguir, a este punto llegó Richie, hice un “check chat”, de como venía y como venía Diego, y sabiendo que venían avanzando me propuse continuar, tocaba un largo tramo en descenso hasta Serrat donde volveríamos a subir el siguiente pico, mientras me alejaba de Niu, volteé a ver de reojo una vez más el paisaje, ajuste mi mochila, liberé mis manos de los poles, contemplé el paisaje que tenía enfrente igual de grandioso que el que dejaba atrás y emprendí el camino hacia abajo, aprovechando de acelerar, dando unos saltos donde el terreno lo permitía y en otros desacelerando para evitar caer entre tanta piedra, el terreno aunque en descenso era muy técnico y no podía dejarme ir con todo hacia abajo, de cualquier forma logre ganar terreno donde era posible, en las partes mas rocosas ir muy rápido se convertía en un riesgo muy alto, llegando a un plano me topé con una larga cola de corredores que desembocaba en una roca con un paso muy estrecho donde el descenso era necesario hacerlo con cuerda, la cual estaba en el borde interior de la roca que garantizaba un poco la seguridad, este paso fue muy lento, pero luego permitiría correr sobre un plano paralelo a una roca sólida maravillosa que invitaba a escalar, bordeamos y luego subimos sobre ella para llegar el último descenso antes de Serrat, donde el último kilómetro Richie me alcanzaría, en este punto había empezado a resentir mi tobillo y había bajado el paso considerablemente, Richie me preguntó como iba y le hice saber que tenía dolor, pero que podía seguir y así llegaríamos juntos, a este punto y con la experiencia de ir escuchando a mi cuerpo, sabía que necesitaba un poco de sal, por alguna razón presentía que podía acalambrarme en cualquier momento, inmediatamente llegué pregunté y aunque no había como en el avituallamiento, una señora que me habló en catalán y no entendí absolutamente nada, me limité a asentir con la cabeza,  se fue,  medio minuto después regreso con una servilleta llena de sal, me la entregó y mientras me terminaba un vaso de coca cola, recargaba agua y terminaba una naranja, tomé un puñado de dátiles y “glaseados” con sal, me los fui comiendo uno a uno, al tiempo que veía frente a mi la luz al final del túnel e inmediatamente lo supe, ¡eureka!  encontré el fruto de los dioses (cabe mencionar en este momento que los dátiles fueron la base de mi alimentación durante toda la carrera, conclusión alimentado por la bebida y el fruto de los dioses durante toda la carrera).

Salimos junto a Richie del puesto y enfilamos al próximo ascenso, no muy pronunciado, ni muy técnico, largo eso si, pero que desembocaría en un descenso de unos 9kms hasta Bellver en el km 40 donde teníamos asegurada la asistencia y nos esperaban para cualquier apoyo que fuera necesario. Marcamos un ritmo de carrera considerable e íbamos avanzando cuando me percaté que Richie se estaba quedando, yo ralentizaba por ratos, al tiempo que lo veía acelerar para mantener el paso, pero algo no andaba bien, anteriormente me había advertido que venía con mucha naúsea y malestar, en la próxima largada de ascenso que tuvimos finalmente Richie perdió el paso y fue entonces cuando vi venir lo peor, “necesito tomar un poco de aire, no me siento bien” dijo,  “seguí, nos vemos en Bellver”  Estás seguro respondí con clara preocupación,  “No es nada, solo tomo aire y te alcanzo, seguí” Decidí continuar sin advertirle de forma mas lenta esperándolo, lo veía siempre atrás mío a pocos metros y eso me daba paz, sabía que venía lento pero continuaba. El sol de medio día azotaba, por lo que era necesario acelerar el paso y llegar con suficiente tiempo a Bellver para recuperar, acá nos esperaba una gran comitiva, con comida, un gimnasio repleto, bien acondicionado para nuestra llegada, además era la línea de salida/meta del Maratón (42kms) por lo que era un lugar especial con su propia fiesta, al llegar debía pasar el control de material obligatorio, donde me pidieron la chumpa impermeable, y la manta térmica, la cual iba tan distraído que me puse a sacar el top (camisa) térmica, no fue sino hasta que el encargado me dijo: la manta de color amarillo, reaccioné y reparé, mientras esto sucedía ya me esperaban adentro, con todo lo necesario para tomar un descanso, estirar las piernas, fui al baño, más bebida y fruto de los dioses para mí, recargar agua, tailwind, geles, y ¡vamonós! no sin antes saber si tenían noticias de Richie y Diego. Richie luego que lo dejé empezó a vomitar y aunque continuaba en carrera venía mal y no sabría si podría continuar, Diego un poco más atrasado también parecía estar teniendo dificultades, les dejé un recado con el Crew y decidí partir, a mi salida me topé con Richie que me avisaba que no iba más, solo alcancé a gritarle: !No!

Aún no llegaba a mitad de carrera, pero mi mindset y mi cuerpo sabían que este era el momento en que la carrera empezaba, los primeros 40kms solo habían sido el calentamiento, lo que se venía no era lo que muchos decían, llegar al Niu no era la parte más difícil, lo difícil apenas empezaba, con 40kms en las piernas y mas de 2,500m de desnivel positivo tocaba hacer tres ascensos continuos y muy técnicos antes de llegar al puesto donde encontraría mi drop bag, el sol como lo mencionaba antes azotaba y el calor era intenso, lo cual prometía sin duda alguna una noche muy fría y ya estaba a las puertas de encontrarme con ella, en los próximos 34kms debería sacar el mayor rendimiento de mi avance. Aprovechaba los espacios de sombra provocados por los arboles para realizar un “power walking” y donde pegaba el sol directo corría para evitar pasar mucho tiempo bajo el sol y desgastarme, el siguiente ascenso no era tan pronunciado y de alguna manera lo superé sin apenas darme cuenta, iba en camino hacia Cortals el siguiente punto en el km50, a este momento el sol y la temperatura había logrado desgastarme un poco más y mi consumo de agua aumentó, al punto que me ví a mí mismo quedando sin agua en mis reservas, tuve que ir dosificando el consumo, hasta encontrar una caída de agua en la montaña, una cascada desde lo alto de la montaña, el “Manantial de los Pirineos” (el nuevo nombre para mi empresa embotelladora de agua pura mineral) no cabe duda que el agua directamente de la fuente, tiene propiedades de hidratación que asombran, logré rellenar mis reservorios de agua fresca y natural y continuar avanzando a un mejor ritmo, pasando el km50 apenas unos kilómetros adelante, donde ya el bloque de corredores era casi inexistente, entrábamos a un valle seco, con mucha roca, una especie de acantilado por donde alguna vez correría agua en caída, y que por ahora estaba seco, le di alcance a una pareja, que me dejó pasar, indicándome que iban exhaustos y que yo iba mucho más rápido, así que decidí tomar la avanzada, y seguir recortando tiempo en el cronómetro para mi agrado, ambos decidieron pegarse e íbamos los tres en fila por el valle a un ritmo muy bueno, ella sobre todo, se mantuvo una buena parte justo detrás mío, él un poco más rezagado pero sin detenerse; pasando el segundo pico y ya mucho más cerca de Aguiló en el km61 me fui despegando, la puesta del sol era inminente, el borde de la montaña lo ocultaba y el sendero se hacía más estrecho y el precipicio más profundo, no quería que la noche cayera sin yo llegar al puesto de control, fui acelerando el ritmo, entramos a un prado donde pastaba ganado, y en un alto se podía ver el puesto de control, iba en una lucha contra el ocaso, la cual perdí, en una distracción perdí la señalización y me desubiqué, en un pestañeo el sol se había puesto, me detuve a sacar mi frontal y entonces pude reubicarme y poder tomar el camino hacia el puesto, acá únicamente recargue agua, la chica del puesto, me veía sorprendida de la cantidad de agua que le pedía, pero el calor del final de la tarde había agotado mis reservas, incluso las de «El Manantial de los Pirineos», tomé unos cuantos dátiles, naranja, coca cola, y me dispuse a hacer al cambio de ropa, el reglamento mandaba a portar mallas largas a partir de las 6pm, yo había sobrepasado ese límite, y el frío del ocaso ya se hacía sentir en la piel, busqué un baño, el cual no contaba con las condiciones necesarias, pero tampoco estaba para mostrar mis bondades a tantas personas sin siquiera conocer sus nombres, como pude me las ingenié para poder sacarme toda la ropa corta y ponerme las mallas largas, en mi caso térmicas, bien es sabido mi debilidad con el frío, por lo que no pretendía pasarla mal, guardé la ropa corta, me enfundé, gorro, guantes, buff, rompe vientos impermeable y salí a por el último pico previo al puesto del Gósol en el km74 donde encontraría mi drop bag y a mi crew.  Algunos kilómetros previos, estuve hablando conmigo mismo, viéndome dentro de la carrera, como iba, mis sensaciones, y me dije que tenía algún tiempo de no correr de noche y que esta vez iba a sacarle el mayor provecho e iba a disfrutar toda la noche, mientras corría.  Así, la noche a su vez se fue poniendo más dura, el ascenso además, correspondía al segundo punto más alto de toda la carrera, y tenía un nivel técnico muy alto, había tierra suelta, mucha piedra suelta filosa, recuerdo haber resbalado un par de veces, había lodo por los nacimientos de agua y conforme ascendíamos el viento sacudía los cuerpos, en la parte más alta entró una neblina que dejaba ver escasos dos metros a lo sumo, la temperatura bajaba a una velocidad muy rápida, para mi suerte mi cuerpo estaba manejando muy bien los cambios de temperatura y aunque resentía en la cara el viento helado, mantuve mi cuerpo estable y avanzando constantemente, atravesando la neblina volví a encontrarme con la pareja de corredores, nuevamente me dejarían pasar, pero esta vez intercambiamos un poco más, Markus Ilva y su esposa son finlandeses, esos “dudes” están ¡bien locos! todos mis amigos de Finlandia los he conocido en ultra maratones, y son “the craziest people on earth, they really know how to rock n’ roll” Hahahaha  logramos charlar por un par de kilómetros, hasta el punto donde el viento era demasiado fuerte para mantener el paso y la charla al mismo tiempo, fue acá donde me alejé y aceleré dejándolos atrás, poco después llegué al valle que bajaba a Gósol, acá corría completamente solo o al menos eso creía, hasta que frente a mí, un par de puntos amarillos simétricamente colocados me alertaron,  volteé la luz hacia el camino y regresé inmediatamente, frente a mi alcancé a ver la silueta de un animal de mediano tamaño si eso existe, que veo que sale corriendo entre los matorrales, asustado, o acechándome nunca lo sabré, pero corrí con la luz directa hacia donde estaba, y alcance a ver que tenía proporciones que según mis cálculos en una lucha uno a uno, cuerpo a cuerpo, máscara contra cabellera, tal vez la hubiera perdido, una cola robusta peluda, como la de un zorro, pero el resto de características estaban muy lejos de ser algo parecido a un zorro, y tampoco estaba para irlo a buscar y saber que era, (al final de la carrera revisamos la fauna del lugar y la descripción coincide con un gato salvaje) por supuesto esto me puso en alerta, principalmente porque iba solitario ya cerca de la media noche, entre la montaña y el bosque, a mi cabeza empezaron a llegar ideas sobre algún gato salvaje, pumas tal vez, o cualquier otro animal salvaje, que me seguiría por un tiempo acechándome esperando el momento para atacarme, así que no podía distraerme mucho, al menos tendría un poco de fuerza para poner resistencia y luchar, no lo sabía, pero tampoco quería ser la cena de un “lindo gatito”;  aceleré mi paso y pronto me encontraba con las luces del pueblo siguiente, estaba a las puertas de Gósol, al salir de la montaña me espera Richie quien me hizo de pacer en ese tramo hasta el puesto de control, donde me esperaba el resto del Crew, puse a cargar mi GPS, comí más dátiles y melón con sal, coca cola, hice un cambio de geles, por los geles con cafeína, además acá estaba mi drop bag, era momento de tomar algunas decisiones, cambio de ropa, me puse ropa seca, y cambié mis calcetines y mis tenis, había escogido un tenis un poco mas holgado, pero con características de suela mucho más agresivas, que me permitieran mejor tracción en el tramo final, (esta estrategia ya me ha funcionado en otras carreras y tenía plena confianza) acá supe que Diego había llegado al km60 pero se había pasado del tiempo de corte por lo que no podía seguir más, y que José había logrado terminar la Maratón. Aproveche antes de irme de preguntarle a Diana qué hacer si me topaba con un puma o un animal que pusiera en riesgo mi vida, recibí las “cautelares”,  que a la postre no servirían de nada si el animal tiene hambre y partí. 

Salí de Gósol con un poco más de ánimo del que llegué, el cambio de ropa, calcetines y tenis me vino bien, la noche era plena, y el siguiente tramo no tendría tanto ascenso me permitiría recuperar un poco antes de la parte final, de Gósol a Estasen tendría únicamente 8kms que terminaron siendo 10km no reconocidos por la organización, pero que en el puesto de control reconocieron que todos los corredores nos percatamos de la distancia, en este puesto un poco más modesto que los anteriores, seguí un protocolo similar, dátiles, coca cola, recargar los reservorios y continuar, no me detuve mucho tiempo, el próximo puesto -Gresolet- estaba a tan solo 4kms de distancia, y consideraba mejor llegar y tomar más tiempo en este, sin embargo, frente al desgaste físico que llevaba encima, la baja de la temperatura, y la noche, me tocó apropiarme de la incertidumbre cuando se hizo presente, llegar a Gresolet no supondría nada en especial, la distancia era relativamente corta, y luego iniciaba un descenso hacia Venta en el km96, empecé a sentirme menos alerta, por lo que aumente mi consumo calórico y de cafeína, por alguna razón mi estómago no recibió de buena forma la cafeína, y empecé a tener retortijones y un dolor abdominal que empezó siendo muy molesto, hasta ser inaguantable, naúsea y un malestar general, que hizo que ralentizara el paso, empecé a tomar mucha agua para tratar de aliviarme y que la cafeína se disolviera cuanto antes, eso me mantuvo por ratos, mientras esto me sucedía mi estado de alerta disminuía proporcionalmente al avance de la noche, cuando creí sentirme bien, decidí probar nuevamente un gel de cafeína, no podía perder la atención y no estar alerta en plena noche, faltando muy poco para el final… todo se convirtió en desastre, llegué al punto de no poder caminar del dolor abdominal, y el malestar general que tenía, me detuve un rato, y no lograba aliviarme, caminaba por pocos, trastabillando me aparté del camino lo más lejos posible, me deshice de todo lo que pudiera tener adentro de mi cuerpo y me levanté a continuar, estaba considerablemente aliviado y pude volver a retomar el ritmo de carrera que traía, por supuesto, apenas pasaban de las 2am y desde este momento hasta el final de la carrera no volví a ingerir nada sólido, mi estómago de a poco se fue recomponiendo, pero no quería arriesgarme a pasar otro mal rato; sin embargo ante esto, no tenía nada que pudiera mantenerme alerta y mi cuerpo empezó a ceder, sí, pasó lo que se imaginan, y si alguna vez les preguntan si alguien puede dormir mientras corre, la respuesta es un rotundo Sí, me empecé a ir de lado quedándome dormido mientras corría, y cuando cabeceaba me despertaba de golpe y reaccionaba, me pasó varias veces, cada vez que reaccionaba tomaba sorbos de agua, me sacudía la cara y me hablaba para despertarme, la peor parte fue ver mi GPS y darme cuenta que llevaba 100kms y no llegaba a Vents que se suponía estaba en el km96, empecé a desesperarme y a molestarme por ese error que ya había sucedido en el 82km, hasta que finalmente en el 101km según mi GPS llegaría a un puesto donde me encontré con varios corredores durmiendo, muy pocos voluntarios levantados, era alrededor de las 6am tal vez, todavía estaba oscuro, me senté a descansar un rato, chequear que mi estómago no estuviera resentido, rellené de agua, un poco de Coca Cola, (no hay nada que no cure la coca cola, así que mi estómago estaría a salvo) luego de unos minutos, cuando empezaba a sentir que el frío calaba, ese frío que llega justo antes del amanecer, capaz de inmovilizarte, ahí fue cuando me levanté y seguí, la última parte eran dos picos relativamente accesibles en comparación con lo que ya había logrado, me dispuse al asalto de Sant Jordi, iba a todo el gas que tenía, ganando tiempo en el cronómetro y con la motivación alta, entrar al ascenso de Sant Jordi fue lo único sencillo de esta parte, el ascenso es un tramo de escalada, entre dos riscos, en medio de un acantilado por donde corre el agua con una potencia y velocidad de miedo, un paso en falso era terminar en el fondo del acantilado, esto llegó a ser por ratos demasiado técnico para mi gusto, llegué a sentir como el miedo me abrazaba cada vez que cruzaba el acantilado de lado a lado, sobre la piedra mojada y resbalosa, a media luz, esperando la salida del sol, cuando salí del acantilado alcé la vista y me vi rodeado de dos riscos que parecían interminables y llegué a cuestionarme si tendría que llegar hasta arriba, y dude en que no sería posible, el sol salió y justo en los últimos instantes de oscuridad mi frontal se quedó sin batería, (aunque llevaba el repuesto) alcanzó el tiempo justo, la guardé y continué el ascenso, casi interminable a estas alturas, pocos metros después mi GPS se quedaría sin batería llevando 105kms en 24 horas  lo que para la organización eran 98kms, iba con un ritmo bastante bueno, cuando de pronto me dio alcance un corredor que iba tirando, porque le habían dicho que no llegaría al corte, aún yo explicándole que ya habíamos superado todos los cortes y que ya solo nos quedaba el camino hacia la meta, no quiso detenerse y siguió, yo traté de mantenerle el paso, pero significaría desgastarme más y ya llevaba un buen paso, por lo que me quede unos metros atrás y llegamos casi al mismo tiempo al puesto donde en efecto nos confirmaron que ya habíamos superado todos los cortes, tomé un poco de agua y seguí, ya no podía comer sólidos, por lo que no valía la pena esperar, mis piernas estaban resintiendo mucho las bajadas, por lo que debía ir con tiempo suficiente para descender, nos quedaba un pico más y luego el camino hacia abajo hasta la meta, en este punto mas alto recién saliendo el sol, podía divisar todo el valle, las montañas, el bosque verde-amarelho, arboles de hojas amarillas, cafés, por la entrada del otoño, otros de hoja roja, sobresalientes entre todos, es casi indescriptible lo que estaba viendo y como volvía a alcanzarme el amanecer; corría por la orilla risco abajo, él que antes había divisado desde abajo, entre piedra y tierra suelta, un trote ligero, no muy acelerado, quería llegar con suficiente fuerza al último pico, y así fue, hice un ascenso bastante rápido, incluso me topé a un montañista que corría hacia abajo, que me dió los vítores respectivos y me dijo “ya llegaste, luego todo es para abajo” y así fue… Empezaría un descenso largo, muy prolongado por un camino ancho, era además muy empinado y era difícil correr hacia abajo, trate de mantener el trote, por ratos caminaba, mis piernas estaban sufriendo demasiado, tenía muy sobrecargados los cuádriceps de forma que era doloroso bajar rápido, iba lo más rápido que me permitía, en este último tramo empecé a tener alguna que otra alucinación, la privación de sueño más el cansancio ya estaban cobrando factura y por ratos veía animales fantásticos frente a mí, que luego desaparecían cuando me acercaba, esta vez fueron pocas, en realidad estaba bastante más alerta de lo que creía, salí de la montaña a una carretera de asfalto que iba hacia abajo, la sentía interminable, los carros pasaban bocinando, hasta una pareja que corría por el lugar, me indicó que llegaría a un cruce por la derecha en un par de kilómetros más me llevarían a la siguiente entrada montaña arriba, en este punto ya estaba empezando a resentir el cansancio sin embargo, tuve un segundo aire y atravesé el tramo de montaña de forma rápida hasta salir al cruce que me llevaría al pueblo, un par de kilómetros más sobre asfalto y estaría terminando, la gente pasaba vitoreando, aplaudiendo, poco antes del cruce, había un marcador del chip, que sin duda avisaba en la meta quien cruzaba por ahí estaba por llegar, un poco más adelante, casi pierdo un cruce porque no logré ver la señalización, que había cambiado de cintas reflexivas rojo plateadas, a letreros amarillos con el logo de Salomon en letras blancas y colores de fondo, una última cuesta, de unos 150 metros, y un cruce entre las casas, gradas, una vez más Richie salió a mi encuentro, lo vi pasar de largo y le pegué un grito de ¡aquí voy!  regresó a entregarme mi cámara y solo me dijo algo parecido a: “no te voy a robar tu momento, ¡entra!” a la vuelta de donde estábamos, las vallas indicaban el camino hacia la meta, la gente en los alrededores aplaudía, vitoreaba, en el fondo llegando a la curva la bandera de Guate, enganchada, y todo el equipo/Crew esperando la llegada, saqué una pequeña bandera que llevo conmigo, y enfile a la meta, el cronómetro se detuvo, había vítores, aplausos, la gente reunida de todos lados, el pueblo arropaba este final, para todos, para los que largaron, para los que terminamos, para los que lo intentaron y dieron el máximo, para los que nos acompañaron durante todo el recorrido, para los del silencio, para los que están, para la montaña que nos permitió llegar, subir y volver a salvo, hubo imprevistos, hubo miedo, hubo duda, hubo mucho coraje, había sonrisas, había camaradería, amistad, había equipo, ¡habíamos! 

El resto del equipo y el mejor Crew in situ.

Diana Ramirez, Manuela Llarena & 1/2  y Mafer Hernandez. Camilo, José Cruz, Richie Castillo, Diego Alejos.

Crew en Guatemala

Carlos Gruest, China (Maritza Luz) Quiropractica Adriana, Ericka Morales, GNC Guatemala, GNC ProsportsTeam, Futeca Sport Gym, Biozon, Julbo Guatemala, Alvea, Catálogo para la vida, Radio Infinita. 

Los amigos del Team Chiixputamierda, en especial Kanche Véliz cuando preguntaste como íbamos estaba pasando el puesto del km74, gracias por el apoyo y estar pendientes todo el tiempo, Los de las 5:15, Rocío Aldekoa, Allan Rivas, Worldtrailrunners, Raymond Wennier, Miriam, Charlie y fam. Y a todos los que de alguna manera siempre están pendientes. 

Musicalización y playlist el nuevo disco de Tori Amos -Native Invader-  y el disco Automaton de Jamiroquai. Reindeer King de Tori Amos, The Spoils – Massive Attack, Dear Darlin de Olly Murs que sonó en mi cabeza durante el recorrido, Victory de Two steps from Hell y sin falta Last of Mohicans de James Hornes. 

To the people, to the fellow ones, to the tribe. Run free, +Korima. 

Reportando para el mundo, en algún lugar Carlitospress. 

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