Hoy en la mañana salí temprano de casa como siempre, me puse los tenis y me fui a correr, hace algún tiempo vengo haciendo esto como una rutina que me permite salir de mi zona de comodidad y me arroja hacia la incertidumbre de la distancia y el tiempo, tal vez lo correcto sería hablar de la relatividad de la distancia y el tiempo, claro es para mí, ya que son relativos a quien corre cierta distancia en cierta cantidad de tiempo, pero se vuelven aún más relativo cuando te das cuenta hasta donde llegaste o que tan lejos fuiste y todo paso tan rápidamente.
Si vivimos entonces, sujetos a la distancia que nos toma llegar de un punto a otro y al tiempo que tardamos en hacerlo, estos dos factores son de suma importancia en nuestra cotidianidad, ya que todos los días nos movemos e invertimos tiempo en nuestras experiencias, trabajo, alimento, y todas las diferentes actividades que realizamos.
Conforme la vida pasa, pareciera que la inmediatez en la que nos hemos sumergido gracias al world wide web y la prontitud con la que encontramos respuestas en el Google, nos ha hecho presas -sin darnos cuenta- de la prisa y la urgencia por hacer más en menos tiempo, a la trepidante carrera por lograr obtener todo bien material y no material en un santiamén en detrimento del disfrute y el goce que podemos brindar a nuestros sentidos y a nuestra mente con un ritmo de vida menos acelerado, no me entiendan mal, no me refiero a vivir en cámara lenta, sino más bien a disfrutar cada cosa a un ritmo menos acelerado, a desconectarnos de vez en vez, de no estar revisando nuestro smartphone cada segundo viendo que aparece primero si el amor o el wifi, dando likes a diestra y siniestra lamentando nuestra pobre vida detrás del computador o del teléfono móvil encerrados en una oficina o el vehículo en el tránsito del final del día, dejar atrás los fines de semana en el centro comercial de window shopping y salir a vivir la vida, a darnos una dosis de naturaleza, de libertad y de vida salvaje!
Slow down.
Turn off the damn phone.
Climb a hill and howl the moon.
Alastari Humphreys
Se trata de volver a nuestro origen, a nuestra propia naturaleza y a conectarnos también con la naturaleza no humana, a devolvernos a nosotros mismos el placer del viento y el cambio de temperatura en nuestra piel, del olor a tierra húmeda, al bosque, a los cielos despejados o a la intromisión del sol a través de las nubes, a la lluvia sobre el rostro, abrazar un árbol, tumbarse en la hojarasca del otoño, al sonido de las aves y cuantos animales podemos encontrar afuera! Sí, se trata de asumir con responsabilidad nuestra relación con el entorno, somos parte esencial de este mundo, salir y reencontrarnos con la naturaleza y vivir de forma extraordinaria.
Se trata de reinventar nuestros modelos y cambiar paradigmas.
Mañana, como cualquier otro día me pondré los tennis y saldré a ver que hay allá afuera, tal vez con menos incertidumbre y más entusiasmo de saber que cada instante que sucede mis sentidos se alimentan y me reconectan.