48 Berlin Marathon

Berlin, 2022

Largué decidido, el ambiente era inmejorable, las emociones estaban a tope y no podía más que disfrutarlo. El tramo entre Brandenburger Tor y Siegessäule es el caramelo inicial, solo no hay que empalagarse antes de tiempo, esto acá, apenas empieza. 

Un poco en retrospectiva, Alemania ha sido mi hogar desde hace seis años, aunque mi status no está autorizado aún, he ido y venido durante todo este tiempo y comparto estancias largas entre países, siendo la ciudad principal y a la que siempre regreso Berlin.  Siendo así, Berlin era la opción -la única que me interesaba- en la que pensaría llevar acabo un maratón de asfalto, salir de la montaña y regresar al asfalto podría ser una buena idea para un reto personal, así que por qué no, a registrarme en el sorteo y esperar resultado. 

Para entender que hacía acá corriendo un maratón en otra publicación explico un poco más sobre este viaje de cuarenta y dos mil ciento noventa y cinco metros (42mil 195metros).

Con la suerte en el bolsillo, mi abuelita diría que nací parado, una vez más a la primera el sorteo caía de mi lado, estaría corriendo en Berlin al siguiente año. En mi mente, toda la organización de mis entrenos, el dejar un poco los senderos y dedicarme a trotacalle era necesario hacerlo cuanto antes. 

Resumiendo, fue un año de mierda, emocionalmente me había venido abajo y perdí toda la motivación para entrenar, gané peso y cuando estaba recuperandome un poco, una nueva crisis familiar acabó con lo que llevaba hasta ese momento. Así que tocaba apelar a la memoria muscular, el poco entreno hecho, y salir simplemente a disfrutar, pasarla bien y celebrar que estaba acá. (Algo que de igual forma hubiera hecho con más entreno y mejor condición) 

No obstante, el “show off” de hoy estaba servido, no importaba lo que pasara yo venía a pasarla bien y a hacer mi carrera. En principio me sentía fuerte, iba con ese impetú voraz, característico, por llegar a la meta en el menor tiempo posible, así fue durante la primera mitad, un par de fotos donde voy flotando a unos centímetros del suelo no me dejan negarlo, cruzaría la media distancia muy por debajo de mis tiempos habituales, por ratos tuve esa euforia, esa efervecencia, ese rush por la velocidad, por el tiempo, esa urgencia por acelerar el paso y destrozarme las piernas en el intento… también tenía algunas emociones encontradas, esa perdida de la atención y del significado.

La ciudad es una verdadera fiesta, la gente está en las calles alentándote, en cada esquina, en cada puente, cada estación, durante todo el recorrido, las tiendas locales abren en domingo e instalan puntos de apoyo, hay música, hay baile, hay vítores, hay fiesta!  Las personas te ven y te llaman por tu nombre. 

Yo corría viendo hacía todos lados, era un, re descubrir la ciudad con su heterogeneidad y su Pantone. Cruzando en Kottbusser Tor la señalización en dirección hacia mi barrio fue como una inyección de fuel, aceleré el paso sabiendo que el Crew estaba esperando en los próximos kilómetros y no quería hacerlas esperar más. Las piezas del rompecabezas de hoy una a una iban apareciendo. 

Coronando la vuelta en Hasenheide me esperaban, acá hice un check up de sensaciones y Diana me tenía agua de coco fría, el pit stop fue de segundos, continuaría sobre la extensa Gneisenaustraße enfocado en integrarme y disfrutar aún más el recorrido.  

Berlin, es, ¡soberbia! Por mucho exquisita, no hay una esquina que pase desapercibida o que quede ajena a quien le visita. Por supuesto no hace falta un maratón para deleitarse de sus placeres y su bastedad (diversidad) cultural, el arte, la música, claro, hay que saber interpretar y sobre todo amar el caos. 

Rozando la barrera de los treinta ralenticé el paso enfocando mi atención en un pequeño malestar en mi pierna derecha, tenía mucho tiempo de no sufrir un calambre mientras corría  pero claramente identificaba las sensaciones y sabía que hacer sin tener que detenerme por completo, ajusté el paso y continué en la ruta hacia Platz am Wilden Eber atravesando un sector residencial sobre Lentzealle donde encontraría muchas personas afuera de sus casas apoyando y una postal urbana espectacular sobre la avenida rodeada de arboles variopintos por la entrada otoñal. Aprovecharía el puesto de hidratación para entonces detenerme unos instantes estirar mis piernas e hidratarme. 

Entonces, dejaría atrás las circunstancias, los restantes kilómetros los terminaría de la mejor forma, despreocupado por cualquier expectativa propia o ajena,  integrándome en el ambiente de fiesta del maratón, disfrutando la última parte del recorrido, me tomé el tiempo necesario para valorar el sube y baja que me trajo hasta acá y hacia donde me llevaría la vida la próxima vez.  

Los últimos kilómetros de Leipziger Straße hasta Gendarmenmarkt empiezan a ser masivos, la gente abarrota las calles, apenas pasando Potsdamer Platz una estación de hidratación aunque parecía improvisada, era gracias al patrocinio del Mall de Berlin, con Coca Cola fría para darte el último gas y poner la directa sobre Friedrichstraße hacia meta antes de girar en Unter den Linden a través de Brandenburger Tor hasta la meta en la Straße des 17, en este cruce todo se ensordeció para mí, había demasiada calma y silencio, empecé a celebrar elevando mis brazos, chiflando y aupando como si hubiera intercambiado lugar con los espectadores, para mi suerte no me hicieron esperar y la respuesta del público fue automática la calle produjo una ovación en ola desde donde venía hacia meta para todos los corredores que llegabamos, mejor forma de cerrar la vuelta imposible, avancé así hasta cruzar la meta y cerrar. 

En el ejercicio de auto observación: ¡sin arrepentimientos..!  En lo personal el asfalto no me mueve lo suficiente, eso sí, soy un apasionado del deporte en general, me gusta sorprenderme con lo que somos capaces de hacer como seres humanos, me fascina ver y vivir la euforia de los récords, la velocidad y la capacidad humana de desplazamiento, soy un groupie del movimiento humano, lo he dicho infinidad de veces nuestro cuerpo esta diseñado para moverse, me apasiona las distancias cortas a máxima velocidad, los fondistas que flotan y marcan récords, claro por encima de todas disfruto la velocidad en la montaña y el riesgo.

Los misceláneos, en la previa, una expo muy desordenada y al muy estilo alemán (por supuesto) donde no hay espacio para resolver porque ya esta dicho de esa forma, Adidas cometió un error garrafal teniendo las playeras de “Finisher” a la venta abierta al público, dieciséis semanas de entreno tienen un precio de treinta euros.  En el desarrollo, sin equivocarme el corredor de asfalto podría ser una plaga por su desidia con la basura que genera y no la lleva consigo, muy pocos la echan en los recipientes al final de los puestos de hidratación. Por último, parece ser que a mi alrededor lo que importa es el resultado, la única pregunta que escuché cuando hablé sobre el maratón con algunas personas fue, ¿cuánto tiempo hiciste?, nadie preguntó ¿qué tal estuvo?  

El crew como siempre incuestionable, los infames del team, está vez desde distintas partes del mundo siempre al pendiente. El soundtrack para este texto Spellbinding de los Smashing Pumpinks. 

Reportando desde Berlin baby, Carlitospress. 

Share :

Twitter
Telegram
WhatsApp

More Tips